Esta mañana los niños se han despertado al son de los tambores de los templarios. Hoy tocaba ir a conquistar Jerusalén. Tras un tosco desayuno, que consistía en un vaso de agua, una rebanada de pan y un quesito, hemos formado filas y nos hemos dispuesto a partir hacia Jerusalén. El viaje hacia Jerusalén ha consistido en una larga caminata de más de 2 horas hasta un refugio perdido en la montaña. Por el camino hemos ido encontrado provisiones que nos han ayudado a llevar mejor el largo viaje. Una vez en el refugio hemos encontrado el almuerzo, que hemos cogido con muchas ganas. Luego hemos reemprendido el viaje de vuelta a la casa. Durante el camino de retorno nos ha llovido un poco, pero por suerte estábamos ya todos los grupos cerca de la casa.

La comida también la hemos cogido con muchas ganas, hemos comido ensaladilla rusa y carne rebozada. Después de la comida ya si que ha llovido un rato ganas, cosa que ha hecho que nos recluyéramos en las habitaciones.

Por la tarde hemos hecho diferentes talleres: primero uno de caligrafía donde hemos hecho cartas, dibujos y demás con plumas y tinta. También hemos hecho un taller de danza con los niños y niñas. Ya por último hemos estado ensayando un poco las obras que haremos el día que nos vengáis a ver los padres.

Para cenar como hacía fresquito hemos comido sopa calentita y barritas de pescado.

Por último como el tiempo no acompañaba mucho no hemos hecho el juego de noche y nos hemos ido pronto a la cama a descansar. La excursión ha hecho mella y ha pesado mucho la larga excursión de hoy. Sin más, nos despedimos hasta mañana.